El puente de la Salve sea quizá el puente más icónico de Bilbao. No por su historia. Ni es el más antiguo, ni el más nuevo, ni siquiera el más alto. Ese sería el puente de Miraflores.
Pero el estar en una situación tan privilegiada como es junto al Guggenheim, le ha catapultado a ser el puente de Bilbao más fotografiado.
En este post repaso su historia y algunas curiosidades.
Historia del puente de la Salve
Primero, antes de nada, habría que señalar que, aunque entre los bilbaínos lo conocemos por el puente de la Salve, su nombre oficial es el puente de los Príncipes. Y es con ese nombre como aparece en el callejero del ayuntamiento.

Cuenta la leyenda…
… que la gente empezó a llamarle el puente de la Salve porque los marineros que iban al puerto de Bilbao veían la basílica de Begoña por primera vez en este punto. Y es aquí cuando le cantaban la Salve.

La zona ya era conocida como la salve con anterioridad.
De hecho, la plaza de la salve es donde las mujeres del siglo XIX que iban de Deusto a Bilbao a vender el género, se paraban a rezar a la virgen de Begoña por los marineros.
Y es en ese punto donde erigió el monumento al Consulado del Mar por Agustín de la Herrán precisamente para recordar esos marineros. El mismo escultor que hizo la virgen de jardines de Albia, por ejemplo.
Pero volviendo al puente de la Salve en sí.
Se inauguró el 9 de enero de 1972. El puente de la Salve era una construcción necesaria para permitir el paso de vehículos y descongestionar el puente del ayuntamiento.
Que, por cierto, no se había construido ningún puente en Bilbao desde la guerra civil cuando se destruyeron todos.
La construcción duró 4 años a los mandos del ingeniero Juan Batanero. En su inauguración era uno de los puentes más avanzados del Estado, y el primero en usar cables atirantados.

En 1988, se instalaron 2 ascensores en el campo Volantín. Recuerdo haberlo cogido alguna vez de pequeño. Había que pagar un pequeño precio, como en los ascensores de Begoña.
Desde el 2008, los ascensores del puente de la Salve son gratuitos. Aunque claro, por la noche toca subir las escaleras de los laterales porque el ascensor deja de funcionar.
Pero más curiosidades.
Ya hablamos de ello cuando hicimos el post del museo Guggenheim. ¿Os habéis fijado que el museo pasa por debajo del puente para alzar una torre en el otro lado?
De hecho, el museo se integra complemente con el puente de la Salve. Es posible subir a ambos lados del puente usando la estructura del propio Guggenheim.

Pero los responsables del museo aún no estaban muy convencidos. Y por el 10 aniversario del museo, crearon un concurso para mejorar el puente de la Salve.
Así en el 2006, se sacó a concurso la modernización del puente de la Salve para hacerlo más «a la par» con la arquitectura del Guggenheim.
La sociedad que administraba el museo buscaba dar al puente un toque más moderno.
Recuerdo leer de los finalistas en periódico del correo. En este link podéis ver las 3 obras finalistas.
O en este otro link al proyecto en la web del Guggenheim.
El ganador fue ese arco rojo que ahora es tan característico de Bilbao. Diseñado por el artista francés Daniel Buren la obra se llama «L’arc rouge» (el arco rojo).
Por cierto, estoy seguro que lo sabes, pero por la noche, este nuevo arco rojo, se ilumina creando animaciones en los laterales.

La razón es que en este tiempo hemos desarrollado mejor la tecnología LED y sería posible hacer más cosas con las luces.
Salida
El puente de la Salve solucionó un problema grave de tráfico en los años 70. El proyecto se le conoció como la «solución norte».
Es quizá el puente más importante de Bilbao, que además soportó un gran aumento de transito cuando se abrieron los puentes de Artxanda.
¿Sabes alguna curiosidad que yo no sepa?




























